Empieza con una sesión introductoria gratis, después desde $600 MXN por sesión
Doctoralia Terapia Team
14 mayo 2026
La ansiedad forma parte de la experiencia humana. Puede aparecer cuando enfrentamos una situación incierta, un cambio, una preocupación o algo que percibimos como una amenaza.
En determinados momentos puede ser útil: nos ayuda a prepararnos, prestar atención y responder ante situaciones que requieren cuidado.
El problema aparece cuando la ansiedad se vuelve muy intensa, frecuente o difícil de manejar, o cuando comienza a interferir con nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones, el trabajo, el descanso o nuestra capacidad para disfrutar.
Cuando esto sucede, es común preguntarse:
«¿Qué puedo hacer para calmar la ansiedad en este momento?»
Aunque no existe una estrategia que funcione exactamente igual para todas las personas, sí hay herramientas que pueden ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad y recuperar gradualmente una sensación de mayor control.
¿Te identificas con estas señales?
Contesta nuestro cuestionario y empieza a cuidar tu bienestar con una sesión introductoria gratis.
La ansiedad puede manifestarse de diferentes maneras.
Algunas personas sienten preocupación constante, mientras que otras experimentan principalmente síntomas físicos: aceleración del corazón, tensión muscular, sensación de falta de aire, sudoración, inquietud o dificultad para dormir.
También pueden aparecer pensamientos como:
Cuando comprendemos que la ansiedad involucra pensamientos, emociones, sensaciones físicas y conductas, podemos comenzar a intervenir en diferentes puntos de este ciclo.
No siempre podemos hacer que la ansiedad desaparezca de inmediato, pero sí podemos aprender a bajar su intensidad y responder de una manera diferente.
Cuando aparece ansiedad, nuestra primera reacción puede ser intentar escapar de la sensación o luchar contra ella.
En lugar de decirte:
«Tengo que dejar de sentir esto.»
puedes probar con:
«Estoy sintiendo ansiedad. Es incómoda, pero puedo detenerme y observar qué está pasando.»
Nombrar la emoción puede ayudar a tomar cierta distancia de ella.
La intención es evitar que el miedo a sentir ansiedad aumente todavía más la ansiedad.
La ansiedad suele llevar nuestra atención hacia el futuro:
«¿Qué va a pasar?»
«¿Y si ocurre algo malo?»
Una forma sencilla de recuperar el contacto con el presente es utilizar los sentidos.
Observa a tu alrededor e identifica:
Este ejercicio puede ayudar a dirigir la atención nuevamente hacia el aquí y el ahora.
Cuando estamos ansiosos podemos comenzar a respirar de manera rápida o superficial.
Una respiración más lenta y cómoda puede favorecer la regulación de la activación física.
Puedes intentar inhalar suavemente por la nariz durante aproximadamente 4 segundos y exhalar lentamente durante 6 segundos, durante unos minutos y sin forzar la respiración.
Lo importante es que sea cómoda y sin esfuerzo.
Cuando estamos ansiosos podemos concentrarnos exclusivamente en aquello que queremos evitar.
Una pregunta diferente puede ser:
«¿Qué necesito hacer ahora para estar un poco mejor?»
Tal vez la respuesta sea alejarte unos minutos de una situación estresante, caminar, hablar con alguien de confianza, organizar una tarea pendiente, descansar o pedir ayuda.
No necesitas resolver toda tu vida en ese momento. Busca solamente el siguiente paso posible.
Una de las dificultades más frecuentes es la preocupación repetitiva.
La mente comienza a anticipar diferentes escenarios y puede ser difícil detenerla.
Por ejemplo, ante una situación determinada podemos tener un pensamiento como:
«Seguro algo va a salir mal.»
Ese pensamiento puede generar miedo o angustia y llevarnos a evitar la situación. La evitación puede producir alivio momentáneo, pero también puede reforzar la idea de que aquello era realmente peligroso.
Puede ser útil preguntarse:
Esto no significa sustituir todos los pensamientos negativos por pensamientos "positivos". Se trata de desarrollar pensamientos más realistas, flexibles y útiles.
Por ejemplo:
«No puedo manejar esta situación.»
puede revisarse como:
«Esta situación me genera ansiedad, pero puedo afrontarla paso a paso y pedir ayuda si la necesito.»
Lo que pensamos → lo que sentimos → lo que hacemos.
Pero esta relación también puede funcionar en sentido contrario.
Modificar una conducta puede influir en nuestras emociones y pensamientos.
Por ejemplo, una persona que siente ansiedad social puede comenzar a evitar reuniones, llamadas o encuentros. La evitación disminuye la ansiedad momentáneamente, pero puede aumentar el temor a largo plazo.
En terapia se pueden establecer pequeños pasos de acercamiento, adaptados al ritmo y las posibilidades de cada persona, para recuperar progresivamente actividades que la ansiedad ha limitado.
Ambos enfoques pueden aportar herramientas valiosas al trabajo terapéutico, aunque parten de perspectivas diferentes.
La Terapia Breve Centrada en Soluciones pone especial atención en:
El enfoque Cognitivo-Conductual permite trabajar, entre otros aspectos:
En la práctica terapéutica, estos recursos pueden integrarse de manera flexible de acuerdo con las necesidades, características y objetivos de cada persona.
Por ejemplo, si una persona consulta porque la ansiedad le impide realizar determinadas actividades, se puede trabajar desde una perspectiva centrada en soluciones preguntando:
«¿Qué te gustaría volver a hacer si la ansiedad estuviera mejor manejada?»
Y, al mismo tiempo, desde el enfoque Cognitivo-Conductual explorar:
«¿Qué pensamientos aparecen cuando intentas hacerlo?»
«¿Qué haces para evitar sentir ansiedad?»
«¿Cuál sería un primer paso que puedas practicar?»
De esta manera, la terapia no se limita a comprender el problema, sino que busca generar cambios concretos y desarrollar herramientas que la persona pueda utilizar en su vida cotidiana.
El alivio inmediato es importante, pero si la ansiedad aparece frecuentemente conviene mirar más allá del momento de crisis.
Algunas prácticas que pueden ayudar son:
A veces esperamos sentirnos completamente tranquilos para actuar.
Sin embargo, podemos aprender a preguntarnos:
«Aunque sienta algo de ansiedad, ¿qué quiero hacer y qué está en mis manos?»
empieza tu camino hacia el bienestar emocional
La ansiedad merece atención profesional cuando:
Buscar ayuda no significa que la persona sea incapaz de manejar sus emociones.
Si los síntomas son nuevos, intensos o preocupantes —especialmente dolor en el pecho, dificultad importante para respirar, desmayo u otros síntomas físicos que podrían tener una causa médica— es importante buscar valoración médica y no asumir automáticamente que se trata de ansiedad.
Cuando estamos ansiosos, pensar en grandes cambios puede resultar abrumador.
Por eso puede ser útil preguntarnos:
«¿Qué puedo hacer hoy que me acerque un poco a sentirme mejor?»
Quizá sea respirar unos minutos, salir a caminar, hablar con alguien, establecer un límite o pedir apoyo profesional.
No siempre podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor, pero podemos aprender a reconocer qué está bajo nuestro control, qué necesitamos y cuál es el siguiente paso que podemos dar.
La ansiedad puede ser difícil, pero no tienes que enfrentarla necesariamente en soledad.
Buscar ayuda psicológica puede ser el comienzo de un proceso para comprender lo que estás viviendo, recuperar recursos y construir estrategias que te permitan afrontar las situaciones con mayor tranquilidad y confianza.
Referencias bibliográficas
La publicación del presente artículo en el Sitio Web de Doctoralia Terapia se hace bajo autorización expresa por parte del autor.
Todos los contenidos del sitio web se encuentran debidamente protegidos por la normativa de propiedad intelectual e industrial.
El Sitio Web de Doctoralia Terapia no contiene consejos médicos. El contenido de esta página y de los textos, gráficos, imágenes y otro material han sido creados únicamente con propósitos informativos, y no para sustituir consejos, diagnósticos o tratamientos médicos.
Ante cualquier duda con respecto a un problema médico consulta con un especialista.
Descubre las causas de la ansiedad laboral y estrategias para manejar el estrés. Diferénciala del burnout y me...
Conoce los síntomas, causas y tratamientos de la ansiedad generalizada. Aprende a identificar las señales de a...
Entiende por qué tus pensamientos se intensifican al acostarte y aplica técnicas de relajación para frenar la...
Sabemos que dar el primer paso puede generar dudas, y eso es completamente normal. Lo importante es que estás aquí, considerando cuidar tu salud mental.
Conecta hoy con un terapeuta certificado que te acompañe en este proceso de crecimiento y transformación personal.