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¿Cómo calmar la ansiedad? Estrategias y alivio inmediato

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Doctoralia Terapia Team

Doctoralia Terapia Team

14 mayo 2026


Ideas clave de este artículo:
  • La ansiedad es una respuesta humana normal, pero se vuelve un problema cuando es muy intensa, frecuente o interfiere con la vida cotidiana.
  • Nombrar la emoción, volver al presente a través de los sentidos y respirar lentamente son estrategias que ayudan a reducir su intensidad en el momento.
  • Trabajar los pensamientos que generan ansiedad no significa forzar el optimismo, sino desarrollar interpretaciones más realistas y flexibles.
  • La Terapia Breve Centrada en Soluciones y el enfoque Cognitivo-Conductual pueden combinarse para ayudar a manejar la ansiedad de forma práctica.
  • Buscar ayuda profesional es recomendable cuando la ansiedad interfiere con el trabajo, las relaciones, el sueño o resulta difícil de controlar por cuenta propia.

La ansiedad forma parte de la experiencia humana. Puede aparecer cuando enfrentamos una situación incierta, un cambio, una preocupación o algo que percibimos como una amenaza.

En determinados momentos puede ser útil: nos ayuda a prepararnos, prestar atención y responder ante situaciones que requieren cuidado.

El problema aparece cuando la ansiedad se vuelve muy intensa, frecuente o difícil de manejar, o cuando comienza a interferir con nuestra vida cotidiana, nuestras relaciones, el trabajo, el descanso o nuestra capacidad para disfrutar.

Cuando esto sucede, es común preguntarse:

«¿Qué puedo hacer para calmar la ansiedad en este momento?»

Aunque no existe una estrategia que funcione exactamente igual para todas las personas, sí hay herramientas que pueden ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad y recuperar gradualmente una sensación de mayor control.

¿Te identificas con estas señales?

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Primero: entender qué está pasando

La ansiedad puede manifestarse de diferentes maneras.

Algunas personas sienten preocupación constante, mientras que otras experimentan principalmente síntomas físicos: aceleración del corazón, tensión muscular, sensación de falta de aire, sudoración, inquietud o dificultad para dormir.

También pueden aparecer pensamientos como:

  • «Algo malo va a pasar.»
  • «No voy a poder manejarlo.»
  • «¿Y si sucede lo peor?»
  • «Tengo que resolverlo inmediatamente.»
  • «No puedo controlar lo que estoy sintiendo.»

Cuando comprendemos que la ansiedad involucra pensamientos, emociones, sensaciones físicas y conductas, podemos comenzar a intervenir en diferentes puntos de este ciclo.

No siempre podemos hacer que la ansiedad desaparezca de inmediato, pero sí podemos aprender a bajar su intensidad y responder de una manera diferente.

¿Qué hacer cuando la ansiedad aparece?

1. Detente y reconoce lo que estás sintiendo

Cuando aparece ansiedad, nuestra primera reacción puede ser intentar escapar de la sensación o luchar contra ella.

En lugar de decirte:

«Tengo que dejar de sentir esto.»

puedes probar con:

«Estoy sintiendo ansiedad. Es incómoda, pero puedo detenerme y observar qué está pasando.»

Nombrar la emoción puede ayudar a tomar cierta distancia de ella.

La intención es evitar que el miedo a sentir ansiedad aumente todavía más la ansiedad.

2. Regresa al momento presente

La ansiedad suele llevar nuestra atención hacia el futuro:

«¿Qué va a pasar?»

«¿Y si ocurre algo malo?»

Una forma sencilla de recuperar el contacto con el presente es utilizar los sentidos.

Observa a tu alrededor e identifica:

  • Cinco cosas que puedes ver.
  • Cuatro cosas que puedes tocar.
  • Tres sonidos que puedes escuchar.
  • Dos olores que puedes reconocer.
  • Un sabor que puedes identificar.

Este ejercicio puede ayudar a dirigir la atención nuevamente hacia el aquí y el ahora.

3. Respira lentamente, sin forzar

Cuando estamos ansiosos podemos comenzar a respirar de manera rápida o superficial.

Una respiración más lenta y cómoda puede favorecer la regulación de la activación física.

Puedes intentar inhalar suavemente por la nariz durante aproximadamente 4 segundos y exhalar lentamente durante 6 segundos, durante unos minutos y sin forzar la respiración.

Lo importante es que sea cómoda y sin esfuerzo.

4. Pregúntate: "¿Qué necesito en este momento?"

Cuando estamos ansiosos podemos concentrarnos exclusivamente en aquello que queremos evitar.

Una pregunta diferente puede ser:

«¿Qué necesito hacer ahora para estar un poco mejor?»

Tal vez la respuesta sea alejarte unos minutos de una situación estresante, caminar, hablar con alguien de confianza, organizar una tarea pendiente, descansar o pedir ayuda.

No necesitas resolver toda tu vida en ese momento. Busca solamente el siguiente paso posible.

¿Cómo trabajar los pensamientos que generan ansiedad?

Una de las dificultades más frecuentes es la preocupación repetitiva.

La mente comienza a anticipar diferentes escenarios y puede ser difícil detenerla.

Por ejemplo, ante una situación determinada podemos tener un pensamiento como:

«Seguro algo va a salir mal.»

Ese pensamiento puede generar miedo o angustia y llevarnos a evitar la situación. La evitación puede producir alivio momentáneo, pero también puede reforzar la idea de que aquello era realmente peligroso.

Puede ser útil preguntarse:

  • ¿Qué estoy pensando?
  • ¿Qué emoción me provoca?
  • ¿Qué estoy haciendo como consecuencia de ese pensamiento?
  • ¿Existe otra manera de interpretar la situación?

Esto no significa sustituir todos los pensamientos negativos por pensamientos "positivos". Se trata de desarrollar pensamientos más realistas, flexibles y útiles.

Por ejemplo:

«No puedo manejar esta situación.»

puede revisarse como:

«Esta situación me genera ansiedad, pero puedo afrontarla paso a paso y pedir ayuda si la necesito.»

Pensamiento, emoción y conducta: un ciclo que podemos modificar

Lo que pensamos → lo que sentimos → lo que hacemos.

Pero esta relación también puede funcionar en sentido contrario.

Modificar una conducta puede influir en nuestras emociones y pensamientos.

Por ejemplo, una persona que siente ansiedad social puede comenzar a evitar reuniones, llamadas o encuentros. La evitación disminuye la ansiedad momentáneamente, pero puede aumentar el temor a largo plazo.

En terapia se pueden establecer pequeños pasos de acercamiento, adaptados al ritmo y las posibilidades de cada persona, para recuperar progresivamente actividades que la ansiedad ha limitado.

Terapia Breve Centrada en Soluciones y enfoque Cognitivo-Conductual

Ambos enfoques pueden aportar herramientas valiosas al trabajo terapéutico, aunque parten de perspectivas diferentes.

La Terapia Breve Centrada en Soluciones pone especial atención en:

  • Lo que la persona desea conseguir.
  • Sus recursos y fortalezas.
  • Los momentos en que el problema disminuye.
  • Las excepciones.
  • Los pequeños cambios.
  • Las soluciones posibles.

El enfoque Cognitivo-Conductual permite trabajar, entre otros aspectos:

  • Pensamientos que mantienen la ansiedad.
  • Interpretaciones poco realistas o rígidas.
  • Conductas de evitación.
  • Respuestas emocionales.
  • Habilidades de afrontamiento.
  • Exposición gradual cuando está indicada.
  • Estrategias de regulación y solución de problemas.

En la práctica terapéutica, estos recursos pueden integrarse de manera flexible de acuerdo con las necesidades, características y objetivos de cada persona.

Por ejemplo, si una persona consulta porque la ansiedad le impide realizar determinadas actividades, se puede trabajar desde una perspectiva centrada en soluciones preguntando:

«¿Qué te gustaría volver a hacer si la ansiedad estuviera mejor manejada?»

Y, al mismo tiempo, desde el enfoque Cognitivo-Conductual explorar:

«¿Qué pensamientos aparecen cuando intentas hacerlo?»

«¿Qué haces para evitar sentir ansiedad?»

«¿Cuál sería un primer paso que puedas practicar?»

De esta manera, la terapia no se limita a comprender el problema, sino que busca generar cambios concretos y desarrollar herramientas que la persona pueda utilizar en su vida cotidiana.

¿Qué puedo hacer para reducir la ansiedad a largo plazo?

El alivio inmediato es importante, pero si la ansiedad aparece frecuentemente conviene mirar más allá del momento de crisis.

Algunas prácticas que pueden ayudar son:

  • Mantener horarios regulares de sueño.
  • Realizar actividad física.
  • Reducir el consumo excesivo de cafeína si aumenta la inquietud.
  • Establecer pausas durante el día.
  • Aprender a poner límites.
  • Mantener vínculos de apoyo.
  • Organizar tareas.
  • Practicar las estrategias aprendidas en terapia.

La ansiedad no siempre necesita desaparecer para que puedas avanzar

A veces esperamos sentirnos completamente tranquilos para actuar.

Sin embargo, podemos aprender a preguntarnos:

«Aunque sienta algo de ansiedad, ¿qué quiero hacer y qué está en mis manos?»

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¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional?

La ansiedad merece atención profesional cuando:

  • Aparece con mucha frecuencia.
  • Es muy intensa.
  • Interfiere con el trabajo o los estudios.
  • Afecta las relaciones personales.
  • Dificulta dormir.
  • Provoca evitación de situaciones importantes.
  • Genera crisis recurrentes.
  • La preocupación resulta difícil de controlar.
  • Las estrategias personales ya no son suficientes.

Buscar ayuda no significa que la persona sea incapaz de manejar sus emociones.

Si los síntomas son nuevos, intensos o preocupantes —especialmente dolor en el pecho, dificultad importante para respirar, desmayo u otros síntomas físicos que podrían tener una causa médica— es importante buscar valoración médica y no asumir automáticamente que se trata de ansiedad.

Un pequeño paso puede ser suficiente para comenzar

Cuando estamos ansiosos, pensar en grandes cambios puede resultar abrumador.

Por eso puede ser útil preguntarnos:

«¿Qué puedo hacer hoy que me acerque un poco a sentirme mejor?»

Quizá sea respirar unos minutos, salir a caminar, hablar con alguien, establecer un límite o pedir apoyo profesional.

No siempre podemos controlar lo que ocurre a nuestro alrededor, pero podemos aprender a reconocer qué está bajo nuestro control, qué necesitamos y cuál es el siguiente paso que podemos dar.

La ansiedad puede ser difícil, pero no tienes que enfrentarla necesariamente en soledad.

Buscar ayuda psicológica puede ser el comienzo de un proceso para comprender lo que estás viviendo, recuperar recursos y construir estrategias que te permitan afrontar las situaciones con mayor tranquilidad y confianza.

Referencias bibliográficas

  1. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J., Sawyer, A. T., & Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: a review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427-440.
  2. Hofmann, S. G., Asmundson, G. J. G., & Beck, A. T. (2013). The science of cognitive therapy. Behavior Therapy, 44(2), 199-212.
  3. De Shazer, S., Dolan, Y., Korman, H., Trepper, T., McCollum, E., & Berg, I. K. (2007). More Than Miracles: The State of the Art of Solution-Focused Brief Therapy. Haworth Press.
  4. Warner, R. E. (2013). Solution-Focused Interviewing: Applying Positive Psychology. University of Toronto Press.
  5. National Institute for Health and Care Excellence. (2024). Generalised Anxiety Disorder and Panic Disorder in Adults: Management.

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