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¿Qué es la ansiedad generalizada? Síntomas y tratamiento

hombre molesto sentado solo en casa hombre hispano deprimido en el sofá de la sala con ropa casual
Equipo Doctoralia Terapia

Equipo Doctoralia Terapia

14 mayo 2026


Ideas clave de este artículo:
  • Sentir ansiedad y preocupación no significa automáticamente tener un trastorno de ansiedad generalizada.
  • En el trastorno de ansiedad generalizada, la preocupación suele abarcar diferentes áreas de la vida, resulta difícil de regular, persiste durante meses y puede interferir significativamente con el bienestar o las actividades cotidianas.
  • No existe una causa única: factores psicológicos, biológicos, sociales y experiencias de vida pueden interactuar de maneras distintas en cada persona.
  • La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones psicológicas con mayor respaldo científico; en algunos casos también puede considerarse tratamiento farmacológico.
  • Buscar ayuda no significa que una persona haya "fallado" al gestionar sus emociones. El tratamiento debe considerar tanto sus recursos personales como las circunstancias que está atravesando.

La ansiedad forma parte de la experiencia humana. Puede aparecer antes de una decisión importante, ante una situación incierta, durante una dificultad económica o cuando algo que nos importa podría salir mal. En determinados momentos incluso puede ayudarnos a prepararnos y dirigir nuestra atención hacia un problema.

Por eso, sentirse ansioso con frecuencia no significa automáticamente tener un trastorno psicológico.

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se diagnostica cuando la ansiedad o la preocupación adquieren determinadas características de intensidad, persistencia y dificultad de regulación, se acompañan de otros síntomas y producen un malestar significativo o interfieren con áreas importantes de la vida.

Esto importa porque existe una diferencia entre reconocer que "últimamente me preocupo demasiado" y concluir "tengo TAG". La primera observación puede ayudarnos a pedir apoyo; la segunda requiere una evaluación clínica.

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¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?

Una de las características principales del TAG es la presencia de preocupación excesiva y difícil de controlar que puede abarcar diferentes áreas de la vida, por ejemplo, trabajo, dinero, salud, familia o responsabilidades cotidianas.

Esto no significa que las preocupaciones sean inventadas.

Una persona puede tener dificultades económicas reales, estar cuidando a un familiar enfermo o atravesar incertidumbre laboral y, al mismo tiempo, desarrollar una forma de preocupación que termina ocupando gran parte de su día.

Lo importante no es solamente sobre qué se preocupa, sino también qué tan difícil resulta dejar de hacerlo, cuánto tiempo lleva ocurriendo y cómo está afectando su vida.

Las clasificaciones diagnósticas actuales no son completamente idénticas. El DSM-5-TR establece, entre otros criterios, que la ansiedad y preocupación excesivas aparezcan durante más días de los que no a lo largo de al menos seis meses. La CIE-11 utiliza una formulación algo diferente y establece persistencia durante al menos varios meses. En ambos sistemas se requiere valorar el conjunto del cuadro, no un síntoma aislado.

Por esta razón, estos criterios pueden orientar a los profesionales, pero no deberían utilizarse como un cuestionario de autodiagnóstico.

¿Qué tan frecuente es el TAG?

Los trastornos de ansiedad se encuentran entre los problemas de salud mental más frecuentes. La Organización Mundial de la Salud estima que en 2021 alrededor de 359 millones de personas vivían con algún trastorno de ansiedad y que, en conjunto, afectaban aproximadamente al 4.4 % de la población mundial. Esta cifra corresponde a todos los trastornos de ansiedad y no específicamente al TAG.

En México conviene tener especial cuidado con las cifras.

Es frecuente encontrar la estimación de 14.3 %, pero proviene de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica realizada a principios de la década de 2000 y corresponde a haber presentado algún trastorno de ansiedad a lo largo de la vida, no específicamente a TAG. Por eso no sería correcto presentarla como "prevalencia actual de ansiedad generalizada en México".

Durante la pandemia por COVID-19, una encuesta nacional encontró porcentajes elevados de respuestas compatibles con ansiedad generalizada mediante las escalas GAD-2 y GAD-7. Sin embargo, esos datos corresponden a un contexto extraordinario y a herramientas de detección, no a entrevistas diagnósticas, por lo que tampoco deberían interpretarse como la prevalencia actual de TAG en México.

Los trastornos de ansiedad aparecen con mayor frecuencia en mujeres que en hombres. Esta diferencia no debería reducirse a una explicación hormonal o biológica: la investigación apunta a una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, incluidos distintos niveles de exposición a violencia, adversidad y condiciones sociales.

Síntomas y señales para solicitar una evaluación

El TAG puede expresarse de formas distintas entre personas. Además de preocupación excesiva y dificultad para controlarla, pueden aparecer:

  • inquietud o sensación de estar constantemente tenso;
  • cansancio o fatigabilidad;
  • dificultad para concentrarse;
  • irritabilidad;
  • tensión muscular;
  • dificultades para conciliar o mantener el sueño, o sensación de no haber descansado.

También pueden presentarse molestias físicas como palpitaciones, sudoración, malestar gastrointestinal, temblor o mareo. La CIE-11 reconoce este tipo de síntomas autonómicos dentro de las posibles manifestaciones del TAG.

Sin embargo, estos síntomas no son exclusivos de la ansiedad.

Palpitaciones, fatiga, mareos, alteraciones gastrointestinales o dificultades para dormir pueden tener diferentes explicaciones. No conviene asumir que un síntoma físico "es ansiedad" únicamente porque la persona también está preocupada. Dependiendo de las características del caso, puede ser necesaria una valoración médica.

¿Cómo diferenciar la preocupación cotidiana del TAG?

No existe una frontera perfecta que pueda identificarse con una sola pregunta. En lugar de preguntarte únicamente "¿me preocupo mucho?", puede ser más útil observar:

  • ¿La preocupación aparece en muchas áreas diferentes de mi vida?
  • ¿Me cuesta detenerla incluso cuando quiero concentrarme en otra cosa?
  • ¿Paso una parte importante del día anticipando escenarios negativos?
  • ¿Está afectando mi sueño, concentración, trabajo, relaciones o actividades?
  • ¿Pensar una y otra vez sobre el problema me ayuda realmente a decidir qué hacer o solo abre nuevas posibilidades de que algo salga mal?

Estas preguntas no determinan un diagnóstico. Sirven para observar si la preocupación está comenzando a ocupar un espacio importante en la vida.

¿Por qué puede desarrollarse? Factores que influyen en el TAG

No existe una única causa del trastorno de ansiedad generalizada.

La investigación actual lo comprende mejor desde una perspectiva multifactorial: pueden intervenir vulnerabilidades biológicas, características psicológicas, procesos de aprendizaje, experiencias adversas, condiciones sociales y estresores actuales. Ninguno de estos factores significa por sí solo que una persona desarrollará TAG.

Biología, aprendizaje y experiencias

Existe evidencia de una contribución genética a la vulnerabilidad a presentar ansiedad, pero esto no equivale a heredar un "gen del TAG" ni determina inevitablemente el diagnóstico.

También se han estudiado sistemas cerebrales relacionados con serotonina, noradrenalina, GABA, respuesta al estrés y regulación de amenazas. Sin embargo, la fisiopatología del TAG no está completamente comprendida. Por eso, explicarlo simplemente como un "desequilibrio químico" es científicamente insuficiente.

Que determinados medicamentos actúen sobre serotonina o noradrenalina tampoco demuestra que la ansiedad se origine simplemente por tener "poca" o "mucha" cantidad de estas sustancias.

Las experiencias de vida también pueden influir. Haber atravesado abuso, pérdidas importantes, violencia u otras situaciones adversas se relaciona con mayor riesgo de problemas de ansiedad, pero una experiencia difícil no conduce automáticamente a TAG.

El papel de la incertidumbre y del contexto

Un proceso especialmente estudiado en TAG es la intolerancia a la incertidumbre, que puede entenderse como la dificultad para convivir con situaciones en las que no es posible saber con seguridad qué va a ocurrir.

La preocupación puede funcionar entonces como un intento de prepararse para todas las posibilidades:

"¿Y si ocurre esto?"
"¿Y si después pasa aquello?"
"¿Y si no estoy preparado?"

Pensar más puede dar momentáneamente la sensación de estar haciendo algo frente al problema, aunque no necesariamente produzca mayor certeza. La investigación muestra una relación importante entre intolerancia a la incertidumbre y preocupación en TAG, y las intervenciones psicológicas pueden ayudar a modificar estos procesos.

Al mismo tiempo, sería un error interpretar toda preocupación como un problema individual.

La precariedad económica, la violencia, empleos inestables, jornadas excesivas, enfermedad, discriminación, aislamiento o una fuerte carga de cuidados pueden generar incertidumbre real. La psicoterapia puede ayudar a responder de una manera diferente al malestar, pero no convierte problemas sociales o materiales en simples "pensamientos negativos".

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Diagnóstico y problemas que pueden aparecer al mismo tiempo

El diagnóstico del TAG se realiza mediante una evaluación clínica, no mediante una sola prueba.

Existen instrumentos de evaluación psicológica que pueden ser útiles para detectar síntomas y observar cambios a lo largo del tiempo, pero una puntuación alta en los mismos no sustituye una entrevista ni confirma por sí misma un diagnóstico.

Una evaluación adecuada considera, entre otros elementos:

  • cómo son las preocupaciones y desde cuándo están presentes;
  • qué tan difíciles resultan de controlar;
  • cuánto malestar e interferencia generan;
  • otras dificultades psicológicas presentes;
  • medicamentos, cafeína, alcohol u otras sustancias;
  • acontecimientos recientes y contexto de vida;
  • y posibles condiciones físicas que requieran valoración médica.

Es necesario integrar entrevista, escalas validadas, gravedad, factores precipitantes, comorbilidad, funcionamiento y contexto social.

Cuando existen síntomas que podrían tener una explicación médica, un psicólogo puede identificar la necesidad de valoración y trabajar de manera coordinada con medicina, pero no corresponde asumir automáticamente que el origen sea psicológico.

La presencia de otros problemas de salud mental junto con TAG es frecuente. Pueden coexistir, por ejemplo, depresión, otros trastornos de ansiedad o dificultades relacionadas con consumo de sustancias. Esto no significa que el TAG necesariamente "cause" esas condiciones.

Tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada

El TAG dispone de tratamientos respaldados por evidencia. La elección no debería ser idéntica para todas las personas, sino considerar gravedad, preferencias, problemas concurrentes, tratamientos previos y recursos disponibles.

No todas las personas necesitan combinar psicoterapia, medicamentos y cambios de hábitos al mismo tiempo.

Psicoterapia

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es actualmente una de las intervenciones psicológicas con mayor respaldo para adultos con TAG.

La TCC contemporánea puede incluir mucho más que "pensar positivamente" o debatir si una preocupación es verdadera.

Dependiendo de la persona y del modelo de intervención, puede trabajar:

  • reconocer patrones de preocupación;
  • distinguir problemas sobre los que puede actuarse de escenarios hipotéticos;
  • explorar creencias acerca de la utilidad de preocuparse;
  • disminuir evitaciones y conductas que mantienen la ansiedad;
  • aprender a responder de otra manera a la incertidumbre;
  • realizar experimentos conductuales;
  • desarrollar estrategias de resolución de problemas cuando existe una acción posible;
  • y recuperar actividades que la ansiedad ha ido limitando.

La evidencia científica respalda que los beneficios de la TCC suelen ser duraderos, ya que proporcionan al individuo herramientas que puede aplicar de manera autónoma a lo largo de su vida.

También existen otras intervenciones con resultados prometedores, incluidas terapias cognitivo-conductuales de tercera ola y aproximaciones centradas en aceptación, mindfulness o procesos metacognitivos. Sin embargo, el nivel y duración de la evidencia no es idéntico para todas ellas.

Tratamiento farmacológico

Los medicamentos también pueden ser eficaces para algunas personas con TAG.

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y algunos inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) se encuentran entre los medicamentos utilizados con frecuencia. La elección concreta, la dosis, los posibles efectos secundarios y el seguimiento corresponden a un profesional médico autorizado para prescribir.

Esto no significa que una persona necesite medicación para que la psicoterapia pueda funcionar.

En algunos casos puede elegirse psicoterapia; en otros, farmacoterapia; y en otros puede considerarse la combinación, según necesidades y preferencias.

Las benzodiacepinas requieren especial precaución. Las guías clínicas desaconsejan utilizarlas como tratamiento rutinario prolongado del TAG y reservan su empleo principalmente para determinadas situaciones de corto plazo debido, entre otras razones, al riesgo de dependencia y síntomas de retirada.

Hábitos y estrategias complementarias

Dormir adecuadamente, realizar actividad física, mantener vínculos significativos y observar el consumo de cafeína, alcohol u otras sustancias pueden formar parte de un cuidado integral.

Estas medidas pueden ayudar, pero no deberían convertirse en otro mensaje de responsabilidad individual: tener TAG no significa que una persona duerma mal, no haga suficiente ejercicio o no se cuide correctamente.

Respecto al ejercicio, una revisión y metaanálisis publicada en 2026 encontró resultados compatibles con una posible reducción de síntomas de ansiedad generalizada. Sin embargo, los estudios fueron muy heterogéneos y los autores califican la confianza global en esos resultados como limitada. Por ello, es razonable recomendar actividad física por sus múltiples beneficios, pero no presentarla como un tratamiento suficiente o universal para TAG.

Las técnicas de manejo del estrés, relajación o atención plena también pueden resultar útiles para algunas personas. La OMS recomienda considerar estrategias de manejo del estrés como parte de la atención a adultos con trastornos de ansiedad.

¿Qué puede ocurrir si el malestar persiste y cuándo pedir ayuda?

No sería correcto decir que "ignorar la ansiedad desgasta el cuerpo" o que el TAG causa directamente úlceras, colitis o enfermedades cardiovasculares.

Sí sabemos que los trastornos de ansiedad pueden asociarse con deterioro del funcionamiento, depresión, consumo problemático de sustancias y distintas condiciones de salud física. En muchos casos la relación es compleja y puede ser bidireccional: tener una enfermedad física también puede aumentar la ansiedad.

Algunos estudios observacionales han encontrado asociación entre los trastornos de ansiedad y mayor riesgo cardiovascular, pero una asociación estadística no demuestra que la ansiedad sea la causa directa de una enfermedad cardiaca.

Podría ser recomendable solicitar una evaluación cuando:

  • la preocupación resulta difícil de detener;
  • lleva meses presente;
  • abarca diferentes aspectos de la vida;
  • dificulta dormir, concentrarse, trabajar, estudiar o relacionarse;
  • aparecen evitaciones importantes;
  • se recurre cada vez más al alcohol u otras sustancias para manejarla;
  • o las estrategias utilizadas hasta ahora no están siendo suficientes.

Si aparecen pensamientos de muerte, deseos de hacerse daño, riesgo suicida o una incapacidad marcada para mantenerse a salvo, se necesita una evaluación profesional inmediata.

Pedir ayuda no significa que alguien haya sido incapaz de manejar correctamente sus emociones. De hecho, la propia OMS señala que una gran parte de las personas que podrían beneficiarse del tratamiento no lo reciben, en parte por estigma, falta de servicios, costos y otras barreras de acceso.

Consideraciones para el bienestar

Vivir durante meses con preocupación difícil de controlar puede ser agotador, pero recibir un diagnóstico tampoco significa estar condenado a vivir siempre de esa manera.

Existen tratamientos eficaces y es posible reducir significativamente el malestar y recuperar áreas de la vida que la ansiedad ha ido ocupando. Al mismo tiempo, el objetivo de la psicoterapia no tiene que ser eliminar toda preocupación ni alcanzar un estado permanente de tranquilidad.

Parte del trabajo puede consistir en aprender a diferenciar qué problemas requieren una acción concreta, qué situaciones no están bajo nuestro control y cómo vivir con cierto grado de incertidumbre sin dedicar toda nuestra energía a intentar eliminarla.

Y en ocasiones también implica reconocer que el problema no está únicamente "dentro" de la persona. Algunas circunstancias requieren apoyo familiar, médico, social, laboral o comunitario además del trabajo psicológico.

Comprender la ansiedad no consiste en responsabilizarte de todo lo que sientes, sino en identificar qué procesos puedes modificar, qué circunstancias necesitas afrontar con apoyo y qué recursos pueden ayudarte a vivir de una manera menos limitada por la preocupación.

Referencias

  1. First, M. B., Gaebel, W., & Maj, M., et al. (2021). An organization- and category-level comparison of diagnostic requirements for mental disorders in ICD-11 and DSM-5. World Psychiatry, 20(1), 34–51.
  2. Gaitán-Rossi, P., Pérez-Hernández, V., Vilar-Compte, M., & Teruel-Belismelis, G. (2021). Prevalencia mensual de trastorno de ansiedad generalizada durante la pandemia por Covid-19 en México. Salud Pública de México, 63(4), 478–485.
  3. Kopcalic, K., Arcaro, J., Pinto, A., Ali, S., Barbui, C., Curatoli, C., Martin, J., & Guaiana, G. (2025). Antidepressants versus placebo for generalised anxiety disorder (GAD). Cochrane Database of Systematic Reviews, Issue 1, Art. No. CD012942.
  4. Organización Mundial de la Salud. (2025). Trastornos de ansiedad.
  5. Papola, D., Miguel, C., Mazzaglia, M., et al. (2024). Psychotherapies for generalized anxiety disorder in adults: A systematic review and network meta-analysis of randomized clinical trials. JAMA Psychiatry, 81(3), 250–259.
  6. Wilson, E. J., Abbott, M. J., & Norton, A. R. (2023). The impact of psychological treatment on intolerance of uncertainty in generalized anxiety disorder: A systematic review and meta-analysis. Journal of Anxiety Disorders, 97, 102729.

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